LA TIERRA
PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO
Antonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios,
con una vara de mimbre
va a Sevilla a ver los toros.
Moreno de verde luna
anda despacio y garboso.
Sus empavonados bucles
le brillan entre los ojos.
A la mitad del camino
cortó limones redondos,
y los fue tirando al agua
hasta que la puso de oro.
Y a la mitad del camino,
bajo las ramas de un olmo,
guardia civil caminera
lo llevó codo con codo.
*
El día se va despacio,
la tarde colgada a un hombro,
dando una larga torera
sobre el mar y los arroyos.
Las aceitunas aguardan
la noche de Capricornio,
y una corta brisa, ecuestre,
salta los montes de plomo.
Antonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios,
viene sin vara de mimbre
entre los cinco tricornios.
Antonio, ¿quién eres tú?
Si te llamaras Camborio,
hubieras hecho una fuente
de sangre con cinco chorros.
Ni tú eres hijo de nadie,
ni legítimo Camborio.
¡Se acabaron los gitanos
que iban por el monte solos!
Están los viejos cuchillos
tiritando bajo el polvo.
A las nueve de la noche
lo llevan al calabozo,
mientras los guardias civiles
beben limonada todos.
Y a las nueve de la noche
le cierran el calabozo,
mientras el cielo reluce
como la grupa de un potro.
Federico García Lorca, Romancero gitano, 1928

Nos hemos
despertado,
la máquina hecha añicos,
disparados a miles de kilómetros,
con este malestar de madrugada
en un campo sin árboles
entre pavesas frías,
magullados los huesos
y seco el paladar.
¿Cómo pudo ocurrir el descarrilamiento?
Ahora mismo, hace un rato,
ya no sé si te acuerdas,
íbamos por el campo
en un tren rojo
de pitidos triunfales
y el aire se metía por todas las ventanas.
Ahora mismo, hace un rato,
deja que te lo cuente,
tuvimos en las manos
palancas, manivelas y clavijas
de una locomotora que inventábamos
casi sin darnos cuenta.
Éramos fogoneros, viajeros, revisores
en aquel gran tinglado fulminante
solamente habitado por nosotros.
«¿Te parece —te dije— a doscientos por hora?»
Y tú manipulabas allí gesticulando
a la luz de las chispas que nacían.
Nos hemos despertado
entre pavesas frías,
magullados los huesos
y seco el paladar
en un paraje inhóspito.
¿Cómo pudo ocurrir el descarrilamiento?
Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.
Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Toda la gente de trono,
toda gente de botas
se rio con encono
de mis abarcas rotas.
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y un mundo de miel.
Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.
"Mi amigo el robot"
El robot no necesita compañía.
El robot
ni come, ni bebe,
ni juega al amor.
El robot no tiene bigote,
ni sexo, ni dote,
ni gran corazón,
-nunca se enamora-
y duerme a doshora.
Tan sólo obedece,
el robot.
A veces le envidio
sus ojos de vidrio
que nunca han llorado.
Aunque no me entiende,
le cuento mis cosas,
me quedo a su lado.
El robot no necesita compañía.
Y cuando la empresa
apaga sus luces,
me siento en su nave
hasta el nuevo día,
porque yo, ¡sí necesito compañía!
De Historia de Gloria, Madrid, Cátedra, 1980.
Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego encienden las sangrientas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!
Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad!, ¡tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!
Rima LII, Gustavo Adolfo Bécquer,
Rimas y Leyendas, Austral, 2007
"En ocasión de todos los finales"
Yo nunca resistí las despedidas
con su mezcla de muerte y precipicio
con el aroma amargo de la finitud
empalagando el ánimo
con esa luz de hielo matutino
que penetra debajo de los párpados.
Yo nunca resistí las despedidas
pero no sé por qué.
Me lo pregunto porque no ha supuesto
una sorpresa súbita casi ninguna de ellas.
He solido saber
con esa exactitud de los relojes
el lugar, el momento
la documentación y el escenario
en que sobrevinieron.
No hay engaño. El jueves diecinueve
era un jueves sin ti. Estaba escrito
mucho antes que las lágrimas
anunciasen el fin
y todo fin es único.
Las despedidas son como el otoño
inevitables pérdidas
vienen puntuales con aviso previo.
Nadie puede acusar de su tristeza
a la pequeña hoja tiritando dormida
en medio del camino.
De repente esa hoja me recuerda
los hoteles pintados de naranja.
Son dos cosas que llegan de otra época
igual que llega la bruma de noviembre.
Traen una carga de nostalgia limpia
sin traición ni sorpresa.
Y sin embargo el alma
no logra acostumbrarse en una vida.
Yo nunca resistí las despedidas
porque en cada una de ellas se marchita la voz
de todas las personas que yo he sido
y ya no puedo ser.
Raquel Lanseros
Miré el cadáver, su raudo orden visible
y el desorden lentísimo de su alma;
le vi sobrevivir; hubo en su boca
la edad entrecortada de dos bocas.
Le gritaron su número: pedazos.
Le gritaron su amor: ¡más le valiera!
Le gritaron su bala: ¡también muerta!"
Y su orden digestivo sosteníase
y el desorden de su alma, atrás, en balde.
Le dejaron y oyeron, y es entonces
que el cadáver
casi vivió en secreto, en un instante;
mas le auscultaron mentalmente, ¡y fechas!
lloránrole al oído, ¡y también fechas!
"LA TRISTEZA ES UN PÁJARO QUE NADIE CUIDA"
Veo vuestros ojos repletos,
la sonrisa dorándose al sol,
como si fuera fácil desprenderse del lastre
que no tiene forma,
tan fácil que no lo recordáis.
No entiendo cómo habéis podido olvidarlo.
Escucho vuestra risa,
el ruido incesante de unos tacones que no llegan.
Alguien me dijo una vez
que el mundo es feliz porque la gente huye
o quizás fuera al contrario.
No puedo quedarme a verlo.
Cuando te fuiste,
te llevaste todo menos la tristeza.
Se quedó a mi lado, los pies congelados,
la mano caliente apretando la mía.
Veo vuestros ojos repletos
y los apago.
No es un grito de auxilio,
es que solo el silencio me comprende.
Estoy sola y no hay mundo que me abarque,
ni ciudad que me entienda,
ni risa que me salve.
Ni siquiera la tuya,
que se aleja al ritmo de unos tacones
que ya nunca vuelven a casa.
Adiós al frío, Elvira Sastre (Visor, 2020)
FERIA DEL LIBRO EN EL IES ILÍBERIS:
Os recordamos que la semana que viene el IES Ilíberis disfrutará de su feria del libro. Tendrá lugar en la biblioteca del centro, y será durante los días 23 a 26 de octubre (de lunes a jueves).
El alumnado tiene fijados unos turnos de visitas en los que tendrá la oportunidad de acudir a la feria acompañados de sus profesoras y profesores; pero además, durante los recreos, también podrá acceder a la biblioteca para hacer sus compras.
Os recordamos que los títulos podrán adquirirse con un 30% de descuento, gracias a la contribución de la Librería Pipo y de nuestro centro.
¡No os perdáis esta oportunidad!
Muchas veces, el alumnado llega a la Biblioteca sin saber qué libro escoger. Nos preguntan a los profes qué le recomendamos. Pero, hablemos con sinceridad: al profesorado y el alumnado tenemos gustos muy distintos.
Por ese motivo, os dejamos aquí esta entrada, para que vosotros, vosotras y vosotres mismes podáis dejar una reseña de algún libros que hayáis sacado de la Biblioteca y se lo recomendéis al resto del alumnado.
La idea es conseguir un espacio donde podáis consultar de qué tratan ciertos libros y ver si les ha gustado o no a alguien de vuestra edad y gustos.
Para ello, cuando dejéis un comentario sobre un libro, os pedimos que pongáis vuestra edad, el género del libro (misterio, aventura, romance, policíaco...) y, sobre todo, ¡NO HAGAÍS SPOILERS!
Con la colaboración de toda la comunidad educativa, podemos conseguir crear una buena red de reseñas literarias. Gracias por participar.
El equipo de la Biblioteca del IES Ilíberis tiene el placer de anunciar que, como viene siendo habitual, nuestro centro celebrará la FERIA DEL LIBRO este mes de octubre, concretamente durante los días 23 a 26 (ambos incluidos).
Podéis disfrutar de un 30% de descuento, gracias a la Librería Pipo, de Lucena y a nuestro centro.
Las compras podrán realizarse durante el recreo de esos días.
¡No os perdáis esta oportunidad!
A UN OLMO SECO
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas nuevas le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden7 sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
Antonio Machado, Campos de Castilla, 1912.
Cuando vayan mal las cosas
como a veces suelen ir,
cuando ofrezca tu camino
solo cuestas que subir,
cuando tengas poco haber
pero mucho que pagar,
y precises sonreír
aun teniendo que llorar,
cuando ya el dolor te agobie
y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes
¡pero nunca desistir!
Tras las sombras de la duda
ya plateadas, ya sombrías,
puede bien surgir el triunfo
no el fracaso que temías,
y no es dable a tu ignorancia
figúrate cuán cercano
pueda estar el bien que anhelas
y que juzgas tan lejano.
Lucha, pues por más que tengas
en la brega que sufrir,
cuando todo esté peor,
más debemos insistir.
Si en la lucha el destino te derriba,
si todo en tu camino es cuesta arriba,
si tu sonrisa es ansia satisfecha,
si hay faena excesiva y vil cosecha,
si a tu caudal se contraponen diques,
Date una tregua, ¡pero no claudiques!
Hoy, 12 de junio ha tenido lugar en la biblioteca del IES Ilíberis un encuentro muy especial. El alumnado de los grupos de 3º de ESO C (a 5ª hora) y de 3º de ESO A (6ª hora) ha tenido la oportunidad de compartir tiempo con Andrea Villarrubia, antigua profesora de Lengua Castellana y Literatura en nuestro centro, y con Juan Mata, autor del libro Al otro lado del bosque.
El alumnado de estos grupos está acostumbrado a lo que significa encontrarse con el otro a través de los textos. Durante todo el curso, las clases de lengua de los viernes, cuando ya se ha acumulado el cansancio de la semana, han estado dedicadas a leer juntos. Los textos nos han servido como “palanca” para crear un foro en el que la conversación acerca de cuestiones que nos importan, inquietan o preocupan han tenido un espacio. Hemos aprendido que la literatura habla de la vida, y que nos da pie precisamente a ello para exponer nuestros acuerdos, y también nuestros desacuerdos, desde la concordia y el respeto.
Hoy, además, el hilo de la conversación lo ha marcado Al otro lado del bosque, un ensayo escrito por Juan Mata, que a través de su delicada mirada ofrece palabras para temas que a menudo se soslayan en la conversación con los jóvenes. Nuestros alumnos y alumnas han tenido la oportunidad de hacerle preguntas como autor, de entender el proceso de la creación literaria, y de compartir el valor de las palabras, que han experimentado con el texto como protagonista. La voz de Andrea Villarrubia ha iluminado con su experiencia como docente y lectora numerosos recovecos de la conversación. Los temas, a pesar del poco tiempo disponible, han sido numerosos y complejos: las ausencias, la percepción de los cambios, la etapa de la adolescencia, el dolor de sufrir en silencio… Y los protagonistas del evento han sido de modo natural ellas y ellos: los jóvenes, que han tenido una voz a los que se ha prestado oídos.
La literatura como espacio para hablar, para escuchar, para conversar en definitiva, ha cobrado su más pleno sentido en nuestra biblioteca.
Agradecemos enormemente su presencia a Juan y a Andrea. Y por supuesto, agradecemos el ambiente de respetuosa escucha, de conversación natural y ante todo, de empatía que nuestro alumnado ha construido.